Trece millones de judíos, en todo el mundo, se recogen
en sinagogas o casas para conmemorar el día del Yom Kipur
o Día del Perdón. Así, los judíos
afrontan la jornada más sagrada de esta religión
que empezó ayer y acaba esta noche. Los rabinos recuerdan
que está prohibido ayunar si con ello se pone en peligro
la propia vida o se agrava su enfermedad. Si no es así,
romper el ayuno es una de las violaciones más graves que
se pueden cometer, según la religión judía.
Algunas de las actividades prohibidas son: comer, beber, trabajar,
ducharse, cocinar, ver la tele, encender la luz, practicar relaciones
sexuales o ir en coche. Por ello, en los últimos días,
la venta de bicicletas ha aumentado considerablemente, ya que
mientras los adultos están en las sinagogas, los niños
se apoderan de las calles para pasear en este transporte de dos
ruedas. Por otro lado, algunas de las responsabilidades que se
deben llevar a cabo durante estos dos días son: rezar,
reflexionar, examinarse y, sobre todo, pedir perdón por
los pecados cometidos.
Con la modernidad de los tiempos, varias webs ofrecen al usuario
escribir y confesar sus pecados esperando recibir el perdón,
aunque sea virtualmente. Y, por ejemplo, se cierran las puertas
de la Bolsa de Tel Aviv o las emisiones del programa Gran
Hermano israelí.